UD Segunda Revolución Industrial e Imperialismo

El europeocentrismo surgió aquí. Las potencias industrializadas en su progreso constante e imparable, ante la necesidad de materias primas y de conseguir nuevos mercados, se lanzaron a la colonización de territorios hasta la fecha prácticamente desconocidos (África y Asia).

Segunda Revolución Industrial

La Revolución Industrial se presumía insaciable y evolucionó rápidamente sustituyendo las materias primas para su consecución, pasando del carbón y la siderurgia al uso generalizado del petróleo y la metalurgia (Convertidor de Bessemer – Acero) durante la segunda mitad del siglo XIX. Las nuevas formas de organización del trabajo como el Fordismo y el Taylorismo, redujeron los costes de producción y aumentaron notablemente su rentabilidad.

Las grandes acumulaciones de capital dieron origen a la banca moderna, dando como resultado nuevas formas de organización empresarial como los cárteles, trusts o holdings; toda esta actividad económica bajo la atenta mirada de las principales Bolsas de valores: Londres, París, Berlín, Nueva York…

Imperios industrializados

Destaca el papel fundamental de la época victoriana de Reino Unido, la Francia de Luis Napoleón III y la Belle Époque, o la recién unificada Alemania bajo el tenaz gobierno de Otto von Bismarck. Además, debemos tener en cuenta los grandes imperios multinacionales como Austria (Austria-Hungría desde 1867), el Imperio Ruso, el Imperio Otomano (ya en decadencia). Además, en el marco de la Segunda Revolución Industrial surgirán dos Estados que competirán con los principales Estados europeos por la hegemonía internacional: Japón con una evolución meteórica desde la Revolución Meiji, y los Estados Unidos de América superada la Guerra de Secesión (1861-1865) y su Doctrina Monroe que les reservaba todos los derechos económicos del continente americano.

Imperialismo y colonialismo

Hacia finales del siglo XIX, todas las potencias industrializadas se embarcaron en un proceso de expansión y dominación de territorios no industrializados, y por tanto, menos desarrollados tecnológicamente, ante los cuales pudieron imponer su dominio sin demasiados aprietos (que se lo digan a los italianos en la batalla de Adwa).

Así se lanzaron a la carrera por ocupar territorios, primero en los puntos clave de la costa africana, como llevaba haciendo Portugal desde el siglo XVI, pero ya reducida a una potencia de tercer nivel, al igual que España que terminó de perder sus últimas colonias tradicionales ante Estados Unidos en 1898.

La necesidad de orquestar toda esta invasión de territorios fue plasmada en la Conferencia de Berlín de 1885, donde las principales potencias acordaron cómo debía ser el reparto y en caso de conflicto, quién debía prevalecer (quien llegara primero, pero obviamente se impuso el que más cañones tenía: Fachoda (Francia-Reino Unido). Así, África y Asia fueron repartidos como si de una tarta se tratase y en pocos años todo el territorio fue dominado por las insaciables potencias industrializadas.

Conflictos imperialistas

El conflicto entre los holandeses y los británicos en la Guerra de los Bóers (1899) por las tierras ocupadas por los neerlandeses de Orange y Transvaal que eran ricas en diamantes, lo que los británicos no estaban dispuestos a ceder y terminaron anexionando esos territorios debido a su superioridad militar.

China debido a su tradición milenaria y su gran extensión, además de los choques de intereses, se mantuvo independiente, pero tuvo que ceder su control económico, primero a Reino Unido tras las Guerras del Opio (1839-1842) y finalmente, tras la Rebelión de los Bóxers (1900) contra la Alianza de las Ocho Naciones, las principales potencias consiguieron derechos de mercado durante los últimos años de la dinastía Qing.

La India, bajo tutela de la Compañía Británica de las Indias Orientales, se rebeló contra los excesos de los británicos con la Revuelta de los Cipayos (1857), llevando al gobierno directo de la Corona británica (de ahí lo de la joya de la corona).

Consecuencias del Imperialismo

Las consecuencias son diversas. Las infraestructuras aumentaron en la mayoría de territorios, ya que la explotación económica de aquellos lugares lo exigía (puertos, ferrocarril, carreteras). La llegada de población europea en busca de oportunidades hizo aumentar la población de las colonias, mientras que las sociedades se transformaron, muchas de ellas ancladas en un sistema económico tradicional se proletarizaron, para cumplir con las demandas de los colonizadores. Esa relación de superioridad rápidamente se justificó con el racismo, lo que desembocó en lamentables acciones por parte de los imperialistas que se sentían con la autoridad de realizar verdaderamente actos atroces.

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